Pasamos horas escogiendo qué diseño queda mejor en cada espacio del hogar, la elección de materiales apropiados y las decoraciones en color, tamaño y forma que encajen con tu estilo. Para que así nuestra casa quede de maravilla. A lo mejor eres el que continuamente llama a un interiorista ya que siempre está en tus planes priorizar una reforma a tu casa y convertirlo en un ambiente más creativo, cómodo y auténtico. Lo cierto es que, esto no lo es todo. No va a servir de mucho que tu hogar tengo los mejores acabados y los mejores diseños si no está organizado y limpio. La complementación del aspecto de tu casa y el correcto mantenimiento de esta es esencial, pero no siempre tomamos esto en cuenta o nos acostumbramos a malas prácticas de orden y limpieza porque creemos que así ganamos más tiempo.
Por eso hoy te presento estos ocho malos hábitos de limpieza en tu hogar para que ya no las vuelvas a repetir ¡nunca más!
1. Herramientas en pésimas condiciones
A veces no tomamos en cuenta este detalle y seguimos con nuestra rutina de limpieza para ahorrarnos más tiempo. Lo cierto es que tanto limpieza y el mantenimiento adecuado de las herramientas que vas a usar en tu hogar debe ser imprescindible a fin de evitarnos más procesos en adelante. Por ejemplo, la acumulación de residuos en el cabezal de la aspiradora que rayan el suelo o el olor a humedad de la lavadora que pueden quedar en nuestras prenda.
2. Una tina para los espacios del hogar
Solemos utilizar una sola bayeta porque creemos que es una forma fácil y rápida de limpiar los diferentes ambientes. Pero si queremos asear el baño, no podemos utilizar la misma tina que se usó en la ducha y en el inodoro puesto que se estaría trasladando microbios y gérmenes de un ambiente a otro. Por ello es adecuado separar tinas con sus respectivos implementos en cada zona y subzona de nuestra casa.
3. Limpiar espacios superiores luego inferiores
Comúnmente hacemos esto sin pensar en el doble trabajo que nos depara seguir está mala práctica. Por ejemplo si hablamos de un mueble al momento de limpiarlo con trapos o paños debemos empezar por arriba a fin de que la suciedad no caiga en los espacios ya aseados y terminar por limpiar por el suelo. Verás que así te ahorrarás más tiempo de lo planeado.
4. No terminar las tareas
Si haz empezado a limpiar cierta zona de tu casa, hazlo y termínalo. Es típico caer en tentaciones por más insignificantes que sean, como revisar nuestras redes o quedarnos mirando la televisión, estas cosas la priorizamos más y dejamos nuestras tareas de limpieza a medias. O simplemente queremos dar esa responsabilidad a otros. Por ejemplo, cuando barremos y no nos hacemos cargo de recoger los desperdicios porque nos distraemos o esperamos que otros lo hagan.
5. Acumulación de tareas
Siempre esperamos que nuestra sala o cocina esten enteramente sucios para recién preocuparnos por ordenar y limpiar. Dejar los platos amontonados en el lavavajillas o acumular ollas sucias de toda una semana, es frecuente y a la vez difícil de modificar esta práctica. Pero si contamos con la ayuda de los demás integrantes del hogar, por ejemplo que cada uno realice una tarea y se turne, así el trabajo en general será menos tedioso y más eficiente.
6. Usar los productos directamente
Cuando limpiamos cualquier mueble o ventana de nuestra casa, aplicamos ya nuestro limpiador en la zona pero lo que solo logramos es saturar el producto dejando restos en los materiales aplicados. De esa forma no dejamos actuar al producto completamente. Por ello es aconsejable que antes de usar un producto de limpieza, lo eches, frotes con un trapo o paño, esperes un tiempo y lo dejes secar.
7. Dejar las toallas húmedas
Cuando termines de ducharte o tengas una toalla húmeda, evita ponerlo de frente en la canasta de ropa sucia. Lo primero que debes hacer es colgarla en tu cordel hasta que seque para luego recién ponerlas al tacho de ropa sucia. Esta buena es con el fin de evitar la aparición de bacterias al juntar la humedad con la ropa sucia.
8. Dejar de lado el uso de los guantes
Hay personas que no priorizan la necesidad de este implemento. El uso de los guantes es muy importante porque actúa como protector en el proceso de limpieza ya que evita el contagio de microorganismos, cortes en los materiales no lisos o cuando se rompe algún objeto. Además ayuda a cuidar tu piel al utilizar productos químicos y mantiene tus manos alejada de los daños al momento de limpiar tu casa.
Estas a tiempo de cambiar estas malas prácticas, que a la larga te darán un mayor trabajo sino no realizas un correcto mantenimiento de tu hogar. Por eso deja atrás esos malos hábitos. Que mejor manera de combinar tus acabados y decoraciones favoritos con una limpieza adecuada ¡será un hogar perfecto!


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